Hoy os traigo un tema que me apasiona: el análisis de personajes. En esta ocasión, vamos a escudriñar, capa por capa, hasta llegar al alma de un personaje muy querido por todos y que estoy seguro de que muchos teníais ganas de saber más sobre ella. Y si, no podría ser otra que nuestra querida Aeris Gainsborough. Así que acompañarme en este viaje para descubrir todo lo que la hace única a nuestra querida Aeris final fantasy VII.
Y si preferís verlo en vídeo, tenéis el enlace justo aquí debajo, en mi canal de YouTube.
Comenzamos con el análisis.
Estoy seguro de que habrá muchos detalles que ya conocéis… y otros muchos que quizá no.
Con este personaje no podemos lanzarnos directamente a analizar su diseño sin más.
No se trata simplemente de decir: “lleva este peinado porque le gusta” o “lleva esta chaqueta porque sí”. No.
Aeris es un personaje demasiado complejo, y sobre todo, no está aislada. Forma parte de un universo muy concreto: el de Final Fantasy VII.
Por eso, antes de entrar a fondo en su diseño, necesitamos entender cuáles eran las necesidades que se le presentaron a Tetsuya Nomura, maestro entre maestros, responsable del diseño de personajes de Final Fantasy VII (entre muchos otros videojuegos).
Vamos a ver qué exigencias se le plantearon desde el guión, desde el diseño narrativo… y también desde el apartado técnico, teniendo en cuenta las limitaciones de la época.
Comenzamos con el significado de Aeris dentro del universo de Final Fantasy VII.
Y para entenderlo, es imprescindible hablar de su otra mitad. ¿Y quién es esa otra mitad? Pues no podría ser otro que el mismísimo Sefirot.
A simple vista, podemos ver que prácticamente son hermanos de diseño. De hecho, en las primeras etapas del desarrollo se llegó a plantear que fuesen hermanos de verdad. Y tiene todo el sentido del mundo, porque solo juntos forman un todo.
El bien y el mal.
La luz y la sombra.
No puede existir uno sin el otro.
Podemos ver cómo el diseño los une en detalles como el flequillo y el cabello.
Fíjate: cuando a Aeris se le suelta el pelo en la escena final de la capital olvidada, es exactamente el mismo peinado que Sefirot.
También comparten el color de ojos.
Ambos tienen los ojos verdes —aunque por motivos diferentes—. Y esto es clave, porque ese color no solo los conecta visualmente, sino también simbólicamente, como veremos más adelante.
A estas alturas es difícil encontrar a alguien que no conozca los acontecimientos clave de Final Fantasy VII, pero por si acaso, aquí va la advertencia: este post contiene spoilers importantes sobre la historia y sus personajes.
Continuamos con el análisis simbólico.
Aeris cultiva flores. Lleva belleza y naturaleza a un lugar completamente marchito: la ciudad de Midgar. A nivel narrativo, esto la convierte en un símbolo claro de la vida. De hecho, Aeris no solo cuida flores… es como una de ellas: frágil, colorida y efímera.
Pero hay un matiz más profundo. En el juego del 97, se menciona que las flores solo crecen en la iglesia —un espacio sagrado. Eso también vincula a Aeris con lo sacro. No solo representa la vida, sino que está unida espiritualmente a la idea de lo sagrado, de lo puro.
Por contraste, tenemos a Sefirot. Él es destrucción. Donde Aeris deja flores, Sefirot deja cenizas. Donde hay vida, él impone muerte. Su origen no es natural: es un experimento de laboratorio. Si Aeris es lo natural, él es lo artificial. Si ella es vida, él es aniquilación.
Siguiendo con la idea de lo sacro, Aeris se sacrifica de forma voluntaria. Ella sabe desde el principio lo que le va a ocurrir —algo que se insinúa claramente en Final Fantasy VII Remake, cuando va a recoger a Marlene. Aun así, acepta su destino por el bien del planeta y de la humanidad.
¿No te suena eso a una figura muy concreta? Una persona que se sacrifica para salvar a la humanidad… Exacto, Aeris tiene claros paralelismos con Jesucristo en la religión cristiana.
Y no es la única conexión. Aeris y Sefirot son los dos personajes más poderosos del juego: ambos son descendientes de los Cetra y pueden comunicarse con el planeta. Pero mientras Aeris muere como una humana, Sefirot trasciende la muerte. En la película Advent Children que sigue al juego, Sefirot regresa nuevamente. La muerte es demasiado humana y natural para que el la acepte.
Por eso Sefirot es representado como el ángel de una sola ala: el ángel caído.
Es, literalmente, la figura de Lucifer frente a la figura de Cristo.
Aeris es vida, es humanidad, es sacrificio.
Sefirot es la muerte, es artificial y es inmortal.
Con este contraste tan claro, parecería lógico que Aeris fuese representada como una maga blanca clásica: túnicas, bastón, rayos dorados por todas parte y un aire místico. Pero lo genial es que no es así. Tetsuya Nomura rompe todos los clichés de las magas blancas en los JRPG. Y es ahí donde empieza la verdadera magia del diseño de personajes.
Con todo esto en mente, ¿no crees que ya tenemos los ingredientes para empezar los primeros bocetos?
Aeris la anti-maga blanca.
Podemos ver que Aeris se aleja del típico cliché de la maga blanca no solo por su diseño visual, sino también por su diseño de guión. Y esto no ocurre solo con ella: Final Fantasy VII destaca precisamente porque todos sus personajes rompen moldes. Por eso el juego resulta tan carismático y tan especial.
El guión nos presenta a una Aeris que no encaja con la imagen tradicional de «sacerdotisa» o de figura pura, recta e inalcanzable —ese estereotipo cercano a la monja de clausura. Aeris no es así. Es una chica de los barrios bajos, simpática, espontánea, y que ayuda a los demás. Tiene un punto coqueta, incluso un aire pícarón que la hace encantadora y cercana.
Esa personalidad tan viva y ligera encaja a la perfección con la oscuridad y los traumitas de Cloud. Su “locurilla” y su forma de ver el mundo sirve como contrapeso a la amargura de él. Y en ese contraste, en esa dinámica, está la razón por la que Cloud hace tan buenas migas con Aeris desde el primer momento.
¿Y cómo encajan todos estos conceptos en Aeris? Porque parece un puzzle imposible: por un lado lo sagrado, la naturaleza, el sacrificio… y por otro, una chica alocada, espontánea, coqueta, criada en los barrios bajos, capaz de pasearse por el Mercado Muro con todo lo que eso implica.
¿Cómo se junta eso?
Muy sencillo: Aeris es la mamá del grupo.
Ella es quien cuida, quien protege, quien calma las tensiones. Es la que alivia la ansiedad de Cloud, la que le ofrece un respiro emocional, y la que siempre sabe lo que hay que hacer.
Y si pensamos en cómo se representa gráficamente a “la mamá”, la respuesta es clara: con un personaje profundamente femenino. Ultra mega hiper femenino. Su falda larga, su cabello recogido con delicadeza, el color rosa, la voz suave, la forma en que camina … Todo está cuidadosamente diseñado para transmitir esa feminidad.
Análisis visual de Aeris Final Fantasy VII
Lo primero que podemos apreciar es que las formas del diseño de Final Fantasy Remake son bastante más suaves que las del personaje de 1997. Vemos que en su versión anterior tiene más aristas tanto en el pelo como en la chaqueta y además unos colores también más intensos.
Esto tiene una explicación muy sencilla, en general, todos los personajes del 1997 son mucho más duros. En Remake, al ser más realistas también son mas blandos. Por lo que el diseño de Aeris se adapta a cada versión de compañeros. Es decir, a pesar de parecer mas dura la Aeris de 1997, lo cierto es que es un florecilla delicada al lado de los otros personajes como Barret, Tifa o Cloud de la versión del 97.
El diseño de Aeris es simétrico.
Para ojos inexpertos es algo que puede pasar desapercibido, pero es muy importante a nivel de lenguaje visual. Si dividimos al personaje a la mitad podemos ver que sus dos partes son iguales, es simétrico. A escencpión un poco el flequillo.
Esto cobra aún más sentido cuando la comparamos con otros personajes. Cloud, por ejemplo, lleva su hombrera y guante con pinchos solo de un lado, haciéndolo asimimétrico de forma intencionada para que el personaje tenga equilibrio con la enorme espada que lleva del otro lado y así quede compensado visualmente. Barret también rompe la simetría con su brazo mecánico. Yuffie, lleva su arma y su equipo colocados de forma asimétrica para potenciar su dinamismo y equilibrio también.
Pero Aeris no necesita eso.
Su simetría transmite equilibrio, y ese equilibrio comunica paz. Y la paz, a su vez, evoca sosiego, tranquilidad y armonía. Justamente los valores que representa Aeris dentro del grupo. Ella es el centro emocional, la que cuida, la que da estabilidad.
¿Por qué Aeris lleva vestido?
He puesto aquí al personaje de 1997 en su versión in game poligonal por una cosa, si os fijáis a pesar de ser cuatro polígonos se diferencia que es una chica femenina. Estoy casi seguro de que lleva vestido igual que Tifa lleva falda por la necesidad técnica de la PS1. Si no llevasen este tipo de prendas no habría forma de saber si los monigotes que veíamos en pantalla eran un chico o una chica, un perro o cualquier otra cosa.
Así que podemos concluir que uno de los motivos por los que lleva vestido es para identificarla mejor como mujer aún teniendo un diseño poligonal muy básico.
¿Por qué el diseño Remake es casi infantil en comparación de la de 1997?
Por Tifa. En el remake se necesita reforzar la feminidad de Aeris muchísimo más porque Tifa, al ser más realista, también es mucho más femenina que en su versión de 1997. De hecho, en Remake Tifa parece una modelo japonesa.
El outfit de Aeris Final Fantasy VII
Entonces, ¿cómo la hacen más femenina? Pues lo primero que se ve modificado es el color. Ahora el vestido luce un tono de rosa más suave, un rosa palo en lugar del rosa fuerte del 97. También se añaden detalles que, podríamos etiquetar como infantiles, como el bordado en el escote, los volantes de encaje en la falda y sobre todo el lacito en la cintura. Tal y como va vestida ahora, si le quitamos la chaqueta parecería una niña de 13 o 14 años.
Vamos ahora con la chaqueta roja, por fin. La famosa chaqueta. Es, sin duda, el broche de oro para este personaje. Y vais a entender por qué.
Es de un rojo intenso, saturado, casi vermellón, un color fuerte, poderoso… un color que grita presencia. La chaqueta en sí tiene una forma muy llamativa, llena de correas, hebillas, cremalleras… Es todo menos recatada. No es, desde luego, la típica prenda de “chica buena que va a misa los domingos”. Nada de eso. Es prácticamente una chaqueta de rockera. Si fuera negra, podríamos pensar fácilmente que pertenece a una banda de rock. Ojalá Aeris fuera rockera…
Este rojo vibrante rompe por completo con el otro atuendo que lleva Aeris, ese vestido más inocente, delicado, y casi infantil, que sí encajaría con una imagen más dulce y tradicional. Pero esta chaqueta es la otra cara de Aeris: más intensa, más valiente, más decidida. Incluso coquetea con ese lado más rebelde y pasional. Es una Aeris que desafía, que se impone. Nada que ver con la niña buena.
Y ahora quizá penséis: “Bueno, qué exageración… sí, está bien, pero tampoco es para tanto”. Pero atención: ¿qué pasa si cambiamos el color? Probemos con un azul, un verde… El personaje se diluye, pierde fuerza. Incluso con un blanco o un dorado, la energía cambia por completo.
Es entonces cuando uno se da cuenta de lo bien escogido que está este rojo vermellón. No es casualidad. Es una decisión visual poderosa, que refuerza todo lo que esta chaqueta representa. Es un acierto total.
Solo nos quedan dos detallitos por analizar: el pelo y ese elemento secreto que tenemos delante todo el tiempo, pero cuyo significado no se aprecia a primera vista. Vais a alucinar cuando lo descubráis.
Y las botas… bueno, ni las voy a comentar. Son un cliché total de la época. Todos los personajes de JRPG y RPG de entonces llevan botas. Todos.
Quizá sea por la facilidad de representarlas en 2D, en pixel art o con muñecos de polígonos. Era más sencillo ponerles un calzado así a los personajes.
El cabello de Aeris Final Fantasy VII
El pelo tiene mucha miga, la verdad. Como veis, es uno de los símbolos de su identidad. Además es de esos elementos que también se parecen mucho a los de su onii-chan, Sefirot.
Vemos que lleva un peinado recogido, con flequillo. Y es interesante detenerse en el tema de la trenza. ¿Qué nos quiere decir esto? Pues que, a diferencia de un personaje con el pelo suelto o simplemente una coleta, este tipo de recogido nos habla de una chica coqueta, a pesar de vivir en los suburbios.
Como decía, el lugar donde vive es prácticamente un vertedero, pero aun así ella se toma su tiempo para arreglarse, incluso para ponerse ese lazo tan femenino. No es un gesto casual: dedica tiempo a recogerse el pelo, cuando podría haberse hecho una coleta rápida y ya.
Descarta llevar el pelo suelto y creo que eso es importante. Como indicábamos a nivel de diseño, si lo tuviese suelto seria demasiado clónica de Sefirot.
Fuera de la traza, el flequillo también ayuda a suavizar su rostro. Le da una expresión más contenida, más tímida. Le da esa mirada medio escondida que hace que parezca más reservada.
Y eso potencia mucho la mirada de Aeris dandole una sensación más íntima, casi como si estuviera un poco oculta tras su propio cabello.
El color del pelo también es importante.
Es algo habitual en muchas protagonistas del anime, incluso en historias de romance, tienen el pelo castaño. Es una forma de decir: “sí, tiene poderes, sí, es la última Cetra… pero también es una chica normal”. El pelo castaño acerca al personaje a lo natural. A ana chica de barrio, como diríamos aquí.
Podría haber sido rubia, claro. Pero el rubio suele estar asociado a algo más angelical, etéreo, casi divino. Parecería más una deidad, algo no terrenal. Y Aeris no es eso. Aeris es una mujer de aquí, de la tierra, natural.
De morena también hubiera funcionado, pero quizá habría sido demasiado parecida a Tifa. Por eso, ese castaño intermedio, combinado con el color verde de sus ojos, queda perfecto.
Los Ojos de Aeris Final Fantasy VII
¡Qué potencia! ¡Qué mirada! ¡Qué pasada! Qué profundidad, ¿no? Qué bien hecho está. Y qué bien queda con el color del pelo…
Todo encaja, todo empaca el resto de elementos de su diseño: la chaqueta, el vestido, el pelo…
Esa combinación con el verde de sus ojos, por ejemplo, no es casual. Ese verde tiene una similitud clarísima con el color de la energía Mako.
No, no está infundida en Mako como Sefirot y compañía, pero es evidente que tiene una conexión especial con la corriente vital. Y la corriente vital es verde.
Esto es algo muy habitual en el anime y en el manga. Si sois aficionados, lo sabréis: a los personajes bondadosos, amables, sensibles y conectados con la naturaleza, muchas veces se les asigna este color de ojos. El verde es el color de la vida.
La dualidad del color verde.
Lo interesante aquí es que ese mismo color también representa lo opuesto.
El verde en Aeris es la naturaleza, la bondad, la conexión con el planeta, pero también es el color de Sefirot. El Mako, la corrupción, el veneno.
Esa dualidad es perfectal: el mismo color sirve para representar el bien y el mal.
Por un lado, Aeris encarna la corriente vital como algo puro, natural. Por otro, Sefirot (y Cloud, en parte) representan esa misma energía transformada en Mako: un veneno que marchita la tierra y la vida.
Es el mismo origen, pero con dos destinos distintos. Naturaleza y veneno al mismo tiempo.
Aeris: corriente vital.
Sefirot: Mako.
Por eso sus ojos tienen que ser verdes. No podrían de ningún otro color. Exquisito.
La soga de Aeris Final Fantasy VII
Por fin llegamos a este último punto, a ese último elemento que está ahí, justo delante de nosotros, y que muchas veces pasa desapercibido.
¿A qué creéis que me estoy refiriendo?
Redoble de tambores…Sí, gente: al collar que lleva en el cuello.
Pero… ¿es un collar? ¿O es una cuerda? Porque podría haber llevado mil tipos de collares distintos, con cuentas, con metales…Pero no. Lo que lleva es una cuerda. Una cuerda atada al cuello. Y eso, simbólicamente, puede representar una cosa. UNA SOGA.
Una soga que asfixia. Una soga que conduce a la muerte. Aeris es el único personaje que lleva un símbolo tan potente como este: una cuerda atada en un punto vital. Y lo más fuerte de todo es que se la pone ella misma. No es algo que le imponen. No es un castigo. Es un complemento. Ella se ata esa cuerda al cuello, como quien acepta su destino. Como quien asume su sacrificio. Y eso es brutal.
Si os fijáis, en el remake incluso lleva un pequeño adorno metálico, como una flor. Esa flor se ha interpretado como la flor del reencuentro, o de la reunión.
Y está justo ahí, atada a su cuello, como un símbolo de destino.
Reunión. Muerte. Naturaleza. Sacrificio. Todo concentrado en un solo punto.
Conclusiones finales sobre el análisis de Aeris Final Fantasy VII
No sé si acabo de descubriros la pólvora o si esto ya lo habíais visto así. Quién sabe.
Al final, esto es interpretación artística. Es personal. Cuantas más obras vemos, cuantas más experiencias vivimos, más evolucionan nuestras lecturas artísticas.
Estoy seguro de que la Aeris que analizo hoy en esta entrada no es la misma Aeris que vi cuando era un crío. Y probablemente no será la misma que vea dentro de unos años. Y esto también os pasará a vosotros. La interpretación que hacéis de ella seguro que es distinta a la mía.
Pero, como se dice en el manga Evangelion, y creo que es algo muy cierto:
todas estas Aeris son reales, son válidas… y a la vez, todas son diferentes.
Mi Aeris. Vuestra Aeris. Son todas distintas y a la vez la misma, y todas son verdaderas.
Así que contadme, ¿cómo es vuestra Aeris? ¿Os ha resonado esta interpretación que he hecho?¿La veis igual o totalmente distinta?
Os leo en los comentarios.





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